¿Se puede ser rentable y tener problemas de liquidez?

Aunque pueda parecer contradictorio, es relativamente habitual encontrar empresas con resultados positivos que, sin embargo, atraviesan serias dificultades para cumplir con sus obligaciones de pago. Esta situación no responde tanto a la falta de rentabilidad como a una gestión inadecuada de la tesorería.

En grandes empresas, estas tensiones suelen venir provocadas por dificultades para refinanciar deuda o por situaciones excepcionales (crisis económicas, incumplimiento de covenants o contingencias legales). Sin embargo, en el caso de las PYMES, el problema suele ser mucho más operativo: una mala gestión del Working Capital o capital circulante.

 

¿Ejemplos concretos de empresas que pueden incurrir en suspensión de pagos?

  1. Empresa que tiene un cliente que representa un porcentaje importante de la facturación y éste deja de pagar las facturas.
  2. Empresa que paga al contado a los proveedores mientras los clientes se retrasan en el pago de las facturas.
  3. Por un shock de precios debido a un incremento del precio de una materia prima necesaria para la fabricación. Por ejemplo, subida del precio del petróleo.
  4. Empresas estacionales (turísticas, juguetes, etc.) que están meses con deterioro de caja porque las ventas se concentran en un periodo concreto del año.
  5. Falta de previsión de obligaciones recurrentes, como impuestos, Seguridad Social o bonus de empleados

Estas situaciones generan tensiones de tesorería que, si no se anticipan, pueden obligar a recurrir a financiación urgente, aportaciones de socios o incluso procesos concursales.

¿Qué es el Working Capital o Capital Circulante?

El Working Capital mide el equilibrio financiero a corto plazo de una empresa y se calcula como:

  • Activos corrientes: clientes pendientes de cobro, tesorería y otros derechos de cobro
  • Pasivos corrientes: proveedores, acreedores, impuestos y deudas a corto plazo

En términos simples, representa la diferencia entre lo que la empresa espera cobrar y lo que debe pagar en el corto plazo.

 

Conclusión

La tesorería en una empresa viene a ser el equivalente al flujo sanguíneo en el cuerpo humano. Si no se monitoriza de forma exhaustiva, periódicamente y basado en la prudencia, puede llevar a situaciones de dificultad, lo que puede hacer que buenos y rentables negocios tengan problemas por no haber llevado a cabo esta correcta planificación de tesorería. De aquí la importancia de gestionar correctamente el Working Capital.

Para evitar este tipo de situaciones, es imprescindible realizar determinadas acciones:

  1. Monitorizar la caja de los próximos 3 – 6 – 12 meses. Realizar un estado de tesorería periódico en el que se prevean todos los cobros y todos los pagos a realizar.
  1. Siempre que sea posible, establecer una política de pago acorde con la estructura financiera que la empresa gestiona bancariamente.
  1. Intentar mejorar la financiación espontánea mediante el uso de Confirming o factoring sin recurso que ayudan a esta situación sin tener que estresar la tesorería de nuestros stakeholders.
  1. Evitar concentraciones excesivas de facturación en un único cliente reduce el riesgo financiero.
  1. Asegurar las ventas. Clientes con un % de facturación que impliquen más de una cierta cantidad sobre la facturación deben estar aseguradas en un %. Si la aseguradora no da crédito, no se puede trabajar o limitarlo a una cierta cantidad.
  1. Disponer de pólizas o instrumentos de anticipo de facturas para cubrir potenciales tensiones circunstanciales y temporales de tesorería.

 

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