Captura de pantalla 2025 12 31 a las 9.27.09 - delaJusticia.comEl último día del año suele dedicarse a hacer balance y mirar hacia atrás.

El año ha seguido la tónica de los anteriores en cuanto a turbulencias políticas y mediáticas, pero en la vertiente jurídica que me interesa resaltar,

(i) las fuentes jurídicas legal y reglamentaria han continuado manando incesantemente, y

(ii) la jurisprudencia ha continuado poniendo remiendos a las lagunas, contradicciones o deficiencias técnicas de las normas.

Quizá tenemos motivos para no estar contentos, ni con algunas leyes, ni con tantos reglamentos, ni con alguna jurisprudencia, pero lo que realmente debe satisfacernos es que, al menos, impera un notable grado de seguridad jurídica. Saber lo que está vigente y lo que cierra la cosa juzgada, ya es mucho.

Por otra parte, este blog ha mantenido su velocidad de crucero, desde que se inició hace 18 años, pues allá por 2007 comencé a exponer opiniones jurídicas y a dar cuenta de novedades legislativas y jurisprudenciales, salpicándolo de notas de humor y velando por la frescura del producto. Y por supuesto, nada de publicidad comercial pese a las jugosísimas propuestas; dicho sea en otras palabras: el blog cuesta dinero: hosting, dominios, ciberseguridad, tiempo, energías, etcétera.

El resultado ha sido muy satisfactorio pues los miles de artículos del blog durante tantos años, han contribuido a forjar criterio a infinidad de juristas, alzándose en una referencia en España e Iberoamérica. En el plano personal, el blog me ha proporcionado enormes satisfacciones, y tejer sana relación con numerosos juristas, muchos de los cuales han pasado al plano de la amistad.

En suma, el Derecho sigue ahí, y el blog a pie firme.

Así que, si es usted jurista, le deseo que en el año venidero sea venturoso. ¿pero qué debe ser un año “venturoso” para un jurista? El que trae felicidad, cuyo camino puede alcanzarse por estas diez vías o deseos:

I. En su vertiente profesional escriba usted alguna página de buen derecho (informe, demanda, artículo, etcétera), entendiendo que siempre será bueno lo que se hace con lealtad, esfuerzo y coraje, primando eso tan bello del “trabajo bien hecho”.

II. Luche por sus principios, por sus valores éticos, por la dignidad de la persona que se cruza en su camino profesional. Una vez que se baja el estándar ético, es muy difícil mirarse al espejo con orgullo cada mañana.

III. No sucumba usted a las tentaciones del abuso de la inteligencia artificial, pues la comodidad es enemiga de la lucha por el Derecho.be kind to lawyers day 1 - delaJusticia.com

IV. No olvide actualizarse. Ni escuchar o leer a los auténticos Maestros del Derecho. En el Derecho, camarón que se duerme, se lo lleva la corriente. Nadie puede considerarse especialista en ninguna rama del Derecho si no está al día de las novedades legislativas y jurisprudenciales. Y no se diga que la experiencia lo suple, porque si usted no está actualizado, su adversario si lo estará, o alguien vendrá después que le sacará los colores.

V. No pierda la ilusión por el Derecho. Todos hemos recibido noticias jurídicas incómodas o ridículas. La nobleza de la profesión de la abogacía, de la fiscalía, del juez, del académico, o en general del letrado público, se apoya en su capacidad de resiliencia, en superar los “revolcones jurídicos”, esto es, en levantarse y seguir remando.

VI. No escuche las voces críticas de personas tóxicas. En la selva jurídica no faltan serpientes, y usted debe seguir su camino con indiferencia.

VII. No desdeñe cobrar por su trabajo. Sueldo u honorarios, siempre son bienvenidos pues el dinero no da la felicidad, pero su falta puede provocar infelicidad.

VIII. No se pregunte usted, “¿Cómo está la Justicia?” sino pregúntese si en lo que está en su mano contribuir, en su nicho profesional, en su trabajo de hormiguita, consigue avances hacia la justicia del caso concreto.

IX. No abandone jamás el trato humano con camaradas y amigos, que le harán soportables los malos momentos que el Derecho puede deparar. Nada más triste que un abogado o juez encumbrado y aislado en su torre, como perro mal almorzado.

X. Nada de adorar a Montesquieu, ni a Kelsen, ni a la fría letra de la Ley. Los modelos rígidos zancadillean la Justicia. Mejor aferrarse al trapecio de unos pocos principios (buena fe, proporcionalidad, confianza legítima, igualdad, etcétera), y luchar por la respuesta al caso concreto en clave de equidad, porque la letra de la Ley nunca aprisiona todos los matices de la realidad.

Y por supuesto, muy importante lo de cuidar la salud personal, porque nadie lo hará por nosotros, y por desgracia, con la edad vamos sufriendo zarpazos de dolencias que nos hacen pasar a segundo plano las cuestiones terrenales del derecho.

En fin, con esta simple guía para la felicidad del jurista, deseo a los lectores de este blog (y a los que no los leen)  un feliz año nuevo 2026.

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