No hace mucho le comenté a Manolo que, en mis trabajos sobre educación, una aduana obligada era Ortega y Gasset. Su Misión de la Universidad y aun sus reflexiones sobre las masas, así como su distinción entre “ideas” y “creencias”, me seguían pareciendo de plena actualidad, siempre que pudiéramos hacer una lectura desapasionada y desideologizada de las mismas. ¿Cómo leer a Ortega teniendo en frente la espléndida edición de sus obras completas, con un equipo de investigación de primera línea bajo la dirección de Juan Pablo Fusi? No hay recetas. Hay que adentrarse en ese bosque y perderse en los senderos. Así lo vengo haciendo recurrentemente.