El pasado 19 de noviembre falleció uno de los grandes filósofos del derecho de Latinoamérica y del mundo, Ernesto Garzón Valdés. De origen argentino, ciudadano del mundo, no sólo fue autor de una de las obras más sólidas de filosofía del derecho que, abrevando de diferentes culturas y tradiciones, abordó los principales problemas y discusiones de la disciplina posteriores a la Segunda Guerra Mundial, sino que también fue un elegante tejedor de instituciones y proyectos académicos en diferentes partes del mundo. México no fue la excepción. Vale recordar en este momento a este gran pensador, del que tanto le debe la filosofía de derecho en México, mediante este emotivo y entrañable testimonio de uno de sus amigos, discípulos y compañeros de aventuras intelectuales y académicas más cercanos en tierras mexicanas.