More Posts

View English Version Here

La mayoría de los negocios en este país (y en el mundo, que conste) siguen “cojeando” como consecuencia de la pandemia del COVID-19.  (Amazon es la excepción.  Otra notable expresión es Pelotón, el fabricante de bicicletas de ejercicio, que reluce por su aumento de un 172% en ingresos totales, con incrementos en suscriptores y en la demanda de sus productos de idoneidad física.)  Pero los empleados de varios sectores, entre ellos las empresas de viajes, de hospitalidad y de entretenimiento, siguen inseguros acerca de su futuro.

Muchos empleadores que están pasando trabajo pero permanecen optimistas han seguido ofreciendo beneficios médicos, dentales y de otros tipos a los empleados con licencia temporal (“furlough”).   Antes de la pandemia, la “licencia temporal” era un concepto más conocido para los países europeos, y regido por disposiciones impuestas por la ley, que para los empleadores en los Estados Unidos.  Ahora nos encontramos con el concepto de que el empleador no ha disuelto la relación laboral con un empleado con licencia temporal (y todavía activo en el sistema de recursos humanos), pero que no está trabajando activamente y no se le paga excepto el valor de los beneficios que el empleador sigue proporcionando.