A no ser que se haya despertado de un profundo sueño criogénico, su información biométrica está por todas partes. En el mundo de hoy hay dispositivos que le escanean la palma de las manos antes de tomar un examen. Le quitamos el seguro a nuestros teléfonos con la yema del dedo o enseñando la cara. Y nos ponemos a discutir con “Siri” o con “Alexa” (ya tienen nombre) para descargar canciones. Pero sea cual sea el método, los dispositivos de identificación biométrica ya son algo común y corriente, y los empleadores van a tener que decidir si vale la pena usar esta tecnología.